Ir al contenido principal

La razón es...






Es un proceso que se ha repetido incansablemente a lo largo de nuestra historia: utilizar lo racional (presentar razones) para “acomodar” lo que sucede a nuestro alrededor, logrando así la justificativa a la hora de satisfacer nuestras pasiones, emociones, deseos o cualquier otra palabra que elijamos para hablar de lo que nos impulsa a la acción. Y muchas veces importa poco que la validez de esas bases haya sido sometida a comprobaciones mínimamente rigurosas.
Si lo miramos con lupa de biólogo, encontramos una serie de mecanismos neuronales que han sido modulados por la selección natural con la ventaja adaptativa de que fuéramos socialmente hábiles, y no con el “propósito” de hacernos lógicos y racionales.
Sabemos hoy que algunos de estos mecanismos también han permitido a los humanos la capacidad de aprender conceptos abstractos tales como las proposiciones lógicas y el raciocinio formal. Así, la racionalidad que pueda tener un homo sapiens actual no tiene un origen esencialmente genético y  por eso hace falta, por ejemplo, un gran esfuerzo educativo para obtener resultados satisfactorios en este campo (aunque muchos todavía no se hayan dado cuenta de ello…). Lo racional parece ser que ha sido una obra más del acaso, un mero efecto colateral, una feliz coincidencia en el desarrollo de nuestro cerebro y que nos ha llevado hasta aquí.
Y sin existir todavía los conocimientos derivados de la genética, no andaba muy lejos de ello David Hume cuando afirmó que “la razón es, y solo debería ser, esclava de las pasiones”, dando a entender que la razón no es la causa que motiva a la acción sino un regulador y que necesitamos a las pasiones para motivar a las acciones.
Menos mal que lo hacemos, ya que una parte importante de lo positivo que hemos hecho a lo largo de la historia es fruto de satisfacer las más variadas necesidades no solo emocionales como también de conocimiento, aventura, diversión, seguridad, etc.
Podemos buscar cuales son los mejores métodos para que una sociedad sea más justa, pero lo que nos guía hacia ahí solo puede ser determinado por lo que queremos como seres humanos.
¿Y que nos hace humanos?
Bueno, los humanos somos primates (pero somos “Homo”) con algunos pequeños cambios genéticos que permiten a su vez mucha posibilidad para liberarnos del imperativo biológico instintivo propio de la especie, tanto en la bonanza como en la adversidad.


Comentarios

  1. Respondendo a pergunta:
    Infelizmente as pessoas não estão prestando muita atenção se somos ou não Humanos.
    E sim o que temos.

    ResponderEliminar
  2. Pocos pueden estar entre la razón y las pasiones.
    Pocos pueden estar entre el cielo y la tierra.
    Entonces razonando mis razones nunca llegaré a la raíz que origina mis acciones.
    Sintiendo encontraré las razones.

    ResponderEliminar
  3. Ambas opiniones,del chico y la chica me parece que se acerca a ciertos pensamientos y sentimientos que me despierta,la entrega de hoy.La palabra justificación,suena a que haga lo que haga,bueno justifico mis razones que se transmiten en acciones,porque me impulsa un sentimiento.El ejemplo,de homero solo me muestra que si justifica el robo por un sentimiento egoista de tener una bicibleta cueste lo que cueste.Para una misma acción hay diferentes razones,y diferentes sentimientos.Si pero cada ser humano tiene su propia escala de valores,y hay cosas que no son justificables ni por la razón ni por los sentimientos.Respetables, si mientras no perjudiquen o se aprovechen dde los demás.Sentimientos como el amor, la sensibilidad ante los problemas de los demás,solidaridad,cariño por cosas sencillas=buenas razones para actuar.Respetable que cada ser humano por su condición de serlo decida,si puede que sentimientos,con sinceridad lo mueve a actuar y vea si puede mejorar o estimular lo mejor de si mismo.Se dice en cuestión de amores que la razón a veces tienes razones que el corazón no entiende.Uruguay gracias por estas entregas

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Meditando...

Es importante, al menos para mí, poder “descansar” del ritmo frenético en el que participamos. Es muy útil esta capacidad; una vez calmado ya tengo una base firme sobre la que trabajar.   Y la que más me atrae, es la de darme cuenta de lo que sucede. Lo habitual es: hoy he logrado estar bien, estoy en paz, etc. Pero, si sigo adelante, también tomo conciencia de que este bien estar tiene una cara dulce, pasiva y algo peligrosa. Puede representar un aislamiento mental y emocional que alimenta el status quo del confort social. Y si a esto unimos la práctica de la aceptación sin más, definitivamente podemos respirar tranquilamente y bendecir al cosmos por todo lo que nos ha dado. Todo y así, sea fácil, difícil o “gris”, la aceptación nos puede mantener una y otra vez en la rebeldía de querer hacer las cosas siempre de la misma manera, una rebeldía en contra de nosotros y de la sociedad, de lo que sentimos y experimentamos. Por esto l a práctica de la meditación tiene qu...

El azar entra en escena...

El mítico Guillermo Tell, famoso por su puntería con la ballesta, un día desafió la autoridad del gobernador del cantón de Uri, Hermann Gessler. Este, como castigo, le condenó a disparar una flecha contra una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo, prueba que Guillermo superó con éxito. Inspirándose en este relato, el científico Max Born escribió: “Si Hermann Gessler hubiera ordenado a Guillermo Tell que acertase a hacer blanco en un átomo de hidrógeno situado sobre la cabeza de su hijo valiéndose de una partícula alfa y proporcionándole los mejores instrumentos de laboratorio del mundo en lugar de una ballesta, toda la destreza de Tell no le hubiera servido de nada. Aceptar o errar el tiro habría sido cuestión de azar”.

De tu cuerpo ...

                                            Cúmulo globular NGC 6362, observatorio La Silla, Chile. Hace apenas 500 años casi todos creíamos que la tierra era plana y a quien llevaba la contraria le anticipaban el día de San Joan. Ahora somos menos los que pensamos así en parte porque seguimos mejorando el telescopio de Galileo de tal manera que obtenemos fotos como esta del cúmulo de estrellas NGC 6362, nombre muy romántico de uno de los que tenemos al lado de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y que hasta ahora era poco conocido en parte por la poca nitidez de las observaciones. Los cúmulos globulares de estrellas pueden ser de los objetos más antiguos del universo y tienen forma aproximadamente esférica. Consisten en una a...