El físico Peter Higgs reveló enseguida de
como se enteró de que había ganado “el premio”.
“Mi antigua vecina se bajó de su vehículo (en
Edimburgo) y me dio la enhorabuena por la noticia. Le pregunté: “¿Qué noticia?"
y comentó que su hija la había telefoneado desde Londres para alertarle del
hecho de que yo había ganado el premio”.
A Higgs y François Englebert les han
concedido el Premio Nobel de física a principios de este mes por proponer el
mecanismo según el cual las partículas elementales que conforman la materia
visible del universo se atraen, se mantienen unidas y poseen masa. Digo materia
visible porque según lo que sabemos hasta ahora, esta representa apenas el 5%
de la existente en el universo.
Hay que recordar que Higgs publicó sus
trabajos con pocas semanas de antelación de lo que lo hicieran, de manera
independiente, los belgas Englebert y Robert Brout. Infelizmente solo se
conceden premios a personas vivas y como Brout falleció en 2011 no hubo un tercer
galardonado.
El científico británico, ya con 84 años,
afirma sentirse incómodo cuando lo comparan con otros ganadores del Nobel de
Física, pues dice que su trabajo sobre la partícula que "da" masa a todas las
demás, y conocida contra su voluntad como bosón de Higgs, le tomó un tiempo muy
corto.
“Me
están dando un premio por algo en lo que solo invertí dos o tres semanas en
1964. Es un período muy corto de mi vida”.
También reveló que el gobierno británico
quería nombrarlo caballero y que lo rechazó porque no quería “ese tipo de
títulos”: todo un caballero este señor…
Pero lo que más le molesta es el nombre de
"la partícula de Dios” a la partícula que en su trabajo la denomina apenas
como “bosón escalar” y que finalmente ha dejado rastro en el acelerador de
partículas del CERN el año pasado.
El tema tiene que ver con Leon Lederman, otro
Premio Nobel de Física en 1988 y que junto al escritor científico Dick Teresi
escribió en 1993 un libro sobre la física de las partículas subatómicas, con un
insólito y profundo sentido del humor.
En él explicaba como una cosa tan difícil de
encontrar, el bosón de Higgs, consumía
tanto dinero en los experimentos para poder ser detectada. Pensaban así que
nada más justo que darle el calificativo de “maldita partícula” y deseaban que
el libro tuviera precisamente ese título: The Goddamn Particle.
Pero la editorial consideró el título un poco
insultante y buscando asegurar las ventas, el editor no dudo en sacar todo su
ingenio al escenario: elimina la terminación “damn” (maldecir) y publica la
obra como “The God Particle: If the Universe Is the Answer, What Is the
Question? (en español publicado como “La Partícula Divina”).
Era un nombre muy pegadizo y “obvio” apenas para
la prensa no especializada.

El libro de Lederman que mencionas es magnífico. Pude leerlo el año pasado, y me sumo a la recomendación. Gracias por ella.
ResponderEliminarA propósito, sigo buscando una buena metáfora para explicar el papel que juega el mecanismo de Higgs en el mundo material básico. Al ciudadano normal no le sirve que le digan que esta partícula es la responsable de que las otras tengan masa.
Josep Lladó
Como siempre, es muy agradable leer en tu blog noticias sobre la física desde tu particular estilo. Más que opinar de la partícula "maldita" o de "dios", admiro la postura de Higgs ante el reconocimiento de su trabajo. Después de su larga trayectoria como científico y experiencia como ser humano, sabe mantenerse con los pies en la tierra a pesar de estudiar el universo.
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