”… Es
una coincidencia singular que, a fines de nuestro memorable siglo, la prisa y
la persecución, el empuje y la carrera irresistibles, ardientes y creativos, de
todos los grupos profesionales y sociales hayan conservado, como símbolo característico
de la época, un moderno medio de transporte tan tranquilo , la bicicleta, que
viene incluso a auxiliar al hombre en su lucha contra el tiempo y el espacio y,
sometida únicamente a su voluntad, independiente de todos los otros medios de
transporte, impulsado por su propia fuerza, atraviesa con él, aún más rápidamente
que la mayoría de los demás vehículos, los más extensos trayectos…”
Descripción
bastante acertada del papel de la bicicleta hecha por el doctor Paul Savisberg,
de Munich, en el año 1897.
Es importante, al menos para mí, poder “descansar” del ritmo frenético en el que participamos. Es muy útil esta capacidad; una vez calmado ya tengo una base firme sobre la que trabajar. Y la que más me atrae, es la de darme cuenta de lo que sucede. Lo habitual es: hoy he logrado estar bien, estoy en paz, etc. Pero, si sigo adelante, también tomo conciencia de que este bien estar tiene una cara dulce, pasiva y algo peligrosa. Puede representar un aislamiento mental y emocional que alimenta el status quo del confort social. Y si a esto unimos la práctica de la aceptación sin más, definitivamente podemos respirar tranquilamente y bendecir al cosmos por todo lo que nos ha dado. Todo y así, sea fácil, difícil o “gris”, la aceptación nos puede mantener una y otra vez en la rebeldía de querer hacer las cosas siempre de la misma manera, una rebeldía en contra de nosotros y de la sociedad, de lo que sentimos y experimentamos. Por esto l a práctica de la meditación tiene qu...

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