El arte de respirar
es el arte de la calma.
En los seres
humanos es habitual la tendencia a irnos fácilmente a experiencias pasadas o a
imaginarnos situaciones futuras. En cualquiera de las dos situaciones,
fantaseamos sobre la realidad y no la vivimos tal y como es. Sea lo que sea la
realidad, ésta no tiene lugar en lo que ya pasó o lo que pasará. La realidad
está en el aquí y el ahora y contemplar la respiración es una buena manera de
estar en ella, en la realidad del momento presente.
Shamatha es una
palabra sánscrita que también significa “morada pacífica”. En la práctica de la
“meditación shamatha” (meditación de la atención plena) la mente se focaliza en
una sola cosa, sin permitir que se vaya de un lado a otro. Cuando esto se
consigue, el cuerpo y la mente adquieren una buena dosis de tranquilidad, y
podemos alejar un poco la producción mecánica de pensamientos cargados de
fantasías.
Si bien en este
tipo de meditación se pueden elegir diferentes objetos de concentración, el más
clásico es recurrir a la respiración, básicamente porque es una actividad que
tenemos fácilmente a la mano. Tiene la ventaja de ser un proceso biológico que
puede ser experimentado directamente sin la necesidad de pensar en ello.
Con una respiración
“atenta” nos podemos volver a anclar a la tierra en el medio de los torbellinos
y elucubraciones mentales donde estamos habitualmente inmersos. Ellos nos
producen desasosiego, angustia o miedo que en la mayoría de las veces no son
más que simples espejismos internos.
Siéntate en una
postura cómoda con la espalda erguida pero relajada.
Descansa tu
atención en el ritmo de tu respiración…
Inspira largamente
por tres veces, de forma suave e silenciosa. Después respira de forma fluida y
de manera natural.
No imagines a la
misma…, no la visualices.
Nota cada
inspiración y expiración de forma libre, sin control. Percíbela en los
movimientos del abdomen…, del pecho…, o del aire que sale y entra por las
narinas.
Inhala y sé
consciente de que estás inhalando.
Exhala y date
cuenta de que estás exhalando.
Sostiene esta
observación.
Cada respiración es
distinta, así como cada instante es distinto.
Inhala…
Exhala...
Y si te das cuenta
de que tu mente se distrae con otra actividad, no juzgues ni te culpabilices
por ello, apenas retorna la atención a la respiración y vuelve a estar
totalmente presente a lo que está teniendo lugar ahora mismo en ella.
Vivencia la
sensación de respirar y observa si esta te puede traer paz de manera natural,
sin esfuerzo, sin control.
Únicamente
observa…, siente…, contempla…
No hay nada más que
hacer…

Respirar es lo más esencial, es la diferencia entre estar aquí o no.En este mundo de prisas nos olvidamos de lo más esencial.Es bueno recordarlo y practicarlo.Gracias por recordarmelo:)
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