Tener una mente abierta no es lo mismo que tener una
mente acrítica. Es meramente estar dispuestos a considerar las evidencias que
apoyan las distintas hipótesis y elegir la que permite una mejor explicación.
Además de “abierta”, tiene de estar activa y predispuesta a examinar las
distintas ideas que hacemos sobre la realidad,
pero hay que hacerlo de forma crítica.
Con una mente abierta es más fácil aceptar los cambios
que muchas veces son básicos en nuestras vidas. En contra partida, una mente
acrítica pierde la oportunidad de observar si existe o no algún tipo de
correlación entre dichos cambios y la realidad que se presenta.
