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El silencio de Martine Batchelor...



Japón, primera mitad del siglo XIV, durante el shogunato de los Ashikagaka. Un templo perdido en la montaña. Cuatro monjes zen han decidido hacer un sesshin (una especie de retiro) en silencio absoluto. El frío es intenso.
“¡Se ha apagado la vela!”, dice el monje más joven.
“¡No tienes que hablar, estamos haciendo un sesshin de silencio total!”, observa severamente un monje de más edad.
“¡Por qué habláis en vez de callar como habíamos convenido!”, señala con humor el tercer monje.
“¡Soy el único que no ha hablado!”, dice con satisfacción el cuarto monje.


En un retiro de meditación similar al nuestro (aquí), tenemos la posibilidad de practicar el contacto y la toma de conciencia de aspectos importantes de nuestra manera de ser y de cómo nos relacionarnos con el entorno. En él creamos las condiciones internas y externas que facilitan el aprendizaje y cultivo de la conciencia en la atención plena. El silencio, el ambiente agradable, la comida sencilla, la presencia de unos compañeros dispuestos y la guía de una maestra con gran experiencia en este tipo de camino, nos invita a la práctica de una actitud más abierta, receptiva y creativa con la vida.
Para acceder a este espacio, basta “aterrizar” en el momento presente... y escuchar. Gracias Martine por venir y estar con todos nosotros.

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