Son condiciones necesarias (pero no suficientes), que
el terapeuta posea tres competencias relacionales (Rogers, 1951): Aceptación, que
es el interés que el terapeuta muestra hacia su cliente y sus problemas,
Empatía (1) como la capacidad de poder comprender a las personas más allá de lo que
ellas expresan (“ponerse en los zapatos del otro”) y Autenticidad, como la
franqueza del terapeuta con el paciente, para que este tenga una imagen
realistas de lo que puede y no puede esperar sobre el terapeuta o la terapia.
Todo y así es bastante habitual que el cliente pida algo más, al punto de que Leonard Krasner dice con ironía:
Todo y así es bastante habitual que el cliente pida algo más, al punto de que Leonard Krasner dice con ironía:
"El terapeuta ideal
es: maduro, bien adaptado, compasivo, tolerante, paciente, amable, discreto,
que no elabore juicios de valor, aceptante, permisivo, no crítico, cálido,
agradable, interesado en los seres humanos, respetuoso, que estime y trabaje
por una relación interpersonal democrática con todas las personas, libre de
prejuicios raciales y religiosos, que tenga una meta valiosa en la vida,
amistoso, alentador, optimista, fuerte, inteligente, sabio, curioso, creativo,
artístico, orientado hacia la ciencia, competente, confiable, un modelo que el
paciente pueda seguir, lleno de recursos, sensible en términos emocionales,
consciente acerca de si mismo, perspicaz acerca de sus propios problemas,
espontaneo, con sentido del humor, que se sienta seguro de su persona, maduro
acerca del sexo, que crezca y madure de las experiencias vitales, que tenga una
alta tolerancia a la frustración , confiado en sí mismo, relajado, objetivo, auto
analítico, consciente de sus prejuicios, no servil, humilde, escéptico pero no
pesimista o modesto...... del cual se puede depender, consistente , abierto,
honesto, franco, con gran preparación técnica, dedicado en un sentido
profesional y encantador" (History
of Behavior Modification).
(1) En Gestalt utilizamos más la palabra “simpatía” (sentir con), que denota
una atitud mucho más activa por parte del terapeuta.
Me pareció que todo lo que se le pide a un terapeuta es utópico, como si se tratara de algo más cercano a un dios(un concepto de perfección) que de un ser humano pero creo que todo terapeuta al final aspira a desarrollarse de esta forma.
ResponderEliminarLas utopías nos hacen avanzar más allá de las posibilidades que creíamos que teníamos a nuestro alcance.La palabra simpatía me parece más humana simplificando todo lo anterior y deja lugar a la creatividad.
No se si poniendo un espejo delante, se reconocerían muchos terapeutas, veo mucha perfección, no voy a contradecir a Leonard Krasmer y a su ironía, a mi me vasta con respeto, honestidad SIMPATÍA y la preparación técnica puede ser un gran saco de herramientas que la sepa utilizar en cada momento de la sesión.
EliminarEsperanzza
Acabo de poner una entrada en el comentario del 21-12,lo escribo por si no sale; no sé muy bien como va esto.
ResponderEliminarRespecto al terapeuta ideal,yo creo que es aquel que ha dejado de preocuparse por ser el terapeuta ideal.Como, por ejemplo, yo.
Adorei seu blog !
ResponderEliminarAcredito que você procura nas pessoas uma oportunidade de lapidar como joia seus sentimos ou suas dúvidas, o nosso emocional deve ser tratado as vezes como um cristal ,as vezes como ferro quente que moldamos com muito sacrifício. Você que estudou as jóias pode nos dizer Como se faz a interrelação das das pedras preciosas com nosso emocional. bjs
Drª Lúcia Batista